Ellos son los que muchas veces nos acosan porque hemos negado la posibilidad de permitirles estar a nuestro lado y nosotras siempre entendemos que secreto nos ocultan, sobre todo cuando heridos vuelven a buscar que hay en nuestra vida de nuevo, en especial cuando hay otro hombre que no imaginaron existiera. La mujer dolida se les convierte en leona y eso es conflicto.
Cuando una mujer le dice a un hombre que le interesa, ellos se convierten en pavoreales, exitenden el plumaje los muestran e ignoran a la fea pavoreal hembra, es ella la que derrapa por él, así que el puede seguir tranquil, ignorarla y esperar a que dolida caiga en sus manos y como gallina se arroje al hocico del coyote. Pero cuando la mujer desapaece y se convierte en elefanta o hiena, ella matriarcal eleguie el cuerpo que le va a permitir estar cerca, los machos fuera del clan, ellas son las que eliguen con quien, como, cuando y en donde. Entonces los pavoreales voltean a verlas: ¿de gallina a elefanta? ¿qué paso?
En realidad nada. Fantasía señores... sólo eso. Cuando la mujer es gallina es cuando con el poder de la palabra permite que el hombre sea coyote. Cuando las acciones de la mujer la transforman en elefanta o hiena las palabras del hombre lo hacen mmmm... hombre.
No los entendemos y los queremos, ellos no nos quieren pero nos necesitan.
La cuestión no es tan sólo eso de atracción y gusto. Resulta que a veces existe la atracción pero falta atrevimiento o peor: hay un mentiroso que no quiere darse cuenta de lo que le ocurre y la posible relación termina siendo una fallida realidad por cuasa de una fantasía mal intencionada.
Por otro lado, tiempo y distancia son factores que empujas a estar cerca y lejos, excepto cuando aun a cosa de ambos se tiene el carácter para lograr estar juntos.
Si lo vemos es muy divertido lo que ocurre en las relaciones fallidas, en las logradas, en las ficticias, en las imperecedeas, en las vegetarianas, en las carnivoras, en los humanos. A veces una idea no muere y el amor llega. A veces el amor no importa y si el líbido y la cabeza para armar una relación.
A veces tener novia o novio es una sutileza en la vida de seguir siendo coyote o elefanta, gallina o pavoreal.
La cuestión es arriegarse y con toda la animalidad encontrar lo que puede ser parte de uno más allá de las mentiras que nos rondan.
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