domingo, agosto 31, 2008

Habitantes que llaman a la luz

La marcha del 30 de Agosto de 2008 llamada "Iluminemos México" fue un éxito según las notas de periódicos, en televisión y radio. Dicen que el problema fueron las pancartas, las consignas y las fotos de los desaparecidos, ya que querían que fuera un silencio total el que acompañara a los que marcharon, en el río blanco llamado por algunos reporteros. A la cita acudieron de todos los estratos sociales, de todas las edades, todos de blanco, con banderas nacionales, alguna imagen religiosa y con la emoción de estar caminando hacia algún lugar.
Las marchas como protesta son algo muy común en México, somos el país que camina sin moverse, la mayoría de las marchas no hacen más que complicar un rato el tráfico, gritar consignas, cargar pancartas, largas caras, enojo y frutación por nombrar lo cotidiano de este caótico país. La marcha que busca demanda por un México seguro, tampoco hará nada en el sentido de que el lunes 1 de septiembre de 2008 despertaremos libres de inseguridad. Su trascendencia radica en otro punto.
Al igual que la marcha de 2004 al llegar al lugar meta se encendieron velas, pequeñas luces que se levantaron ante la lluvia y el viento, se cantó el himno nacional, que ayer se escuchó distinto; el enemigo que nombra en las primeras estrofas, ese que parece llegar de otro territorio tuvo un nombre distinto, se sentía que los vestidos de blanco saben que la guerra es en casa, que la demanda de cuidar la Patria corresponde a los que caminaron en las calles y no sólo a los políticos. El himno ayer tenía rostro de volver hacer mexicanos a aquellos que dudaron de serlo.
La marcha como tal tiene la trascendencia del número de ciudadanos que participaron, las consignas fueron dichas con la emoción de un país que asume responsabilidad de ser México, de querer Paz, de luchar por Justicia y de pedir la renuncia de los políticos que no puedan con el paquete, gigante responsabilidad de trabajar para los ciudadanos, ya que su sueldo se paga con los impuestos que pagamos.
La perspectiva más importante de "Iluminar México" es asumir la respnsabilidad que se tiene como sociedad civil, crear esa resistencia que permita comprender que la comunidad tiene capacidad para organizarse y hacer que el estado cambie sus estrategias de ser poder, legislador y juez.
Asumiendo que está por cumplirse el bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolucion Mexicana, aparece con tiempos inquietos el 2010 en escasos dos años, además que la profecía maya señala que para el 2012 viene el cambio de una era y México es el ombligo del mundo. Con estas referencias podríamos asumir que la marcha de este 2008 es una forma de comenzar a notar cambios que los historiadores han advertido: en el 2010 la revolución que debe vivir el país no es por armas, ni para derrocar gobiernos; debe ser con otro tipo de modelo: comunicación, cultura, resistencia, consolidar una Sociedad Civil, dispuesta a tomar las riendas de su vida dentro de su suelo, con sus políticos.
La marcha ciertamente es un grito que demanda acción de parte del estado, sin embargo ahora siendo la segunda marcha que contra la impunidad, la sociedad esta obligada también a cambiar sus propias estructuras: asumir los cambios de estrategias políticas, buscar la forma de educar y asumir una nueva cultura de libertad sumada a responsabilidad, ser voz del bien común, ser acción, comprender que los pequeños pasos que da uno en lo individual tienen un eco de forma general.
La cantidad de cuantos se unieron a la marcha no se sabe con exactitud, pues varían dependiendo donde se lea. Pero lo que ahora si nos corresponde es a los que marchamos tomar acciones para que esos pasos que se dieron con fe y esperanza de un nuevo país, se logren. Necesitamos tomar las riendas de lo que por derecho nos corresponde, vivir tranquilamente es cosa de todos los que caminamos, la razón de la inseguridad tiene varias bases para ser cada día más terrible; por lo que caminar de blanco es simplemente la forma de tomar conciencia de lo que el otro ha sufrido, ha vivido, de lo que no se quiere vivir, de lo que se quiere heredar a las generaciones que están por llegar; sobre todo es notar que las diferencias que se tienen son nada cuando la inseguridad afecta a todos, sin distinción de sexo, color, clase social, creencia. Caminamos de blanco notando que todos somos humanos, otros vivos que respiramos y tenemos miedos que compartimos.
Ha llegado el tiempo de la sociedad civil, tiempo tal vez para revisar esos sueños de los filósofos y las utopías de conviviencia pacífica para encontrar lo que queremos lograr y diseñar el camino que nos falta por recorrer.
Es tiempo de ser responsable por los otros, lo nuestros y nosotros, sólo así el presente puede ser modificado.

Epílogo
A nivel místico podemos asumir que todas esas personas marchando de blanco, encendiendo velas, cantando el himno nacional son la energía más poderosa que puede hacer el cambio.
Claro: desear, pensar, hacer son la forma en que puede funcionar que esto se convierta en una bola de nieve blanca muy blanca, para lograr la paz y seguridad que se clama desde los pasos.

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