martes, enero 06, 2009

De lo pequeños que somos

No sé a que generación pertenezco, algunos dicen que sigo siendo parte de la X y otros que soy de los yuppies, algunos más dicen que la mía es la que no ha hecho nada o es victima del consumismo.
Sin embargo leo a los de mi generación que escriben eruditamente sobre autores, política, economía y traducen de cuanto idioma posiblemente; me hacen suponer que mi generación tiene algo extraño que la hace ser y detenerse, reventarse y andar, mas no puedo decir en cual me deben hubicar los historiadores.
Sigo pensando qué generación soy, imagino dos posibles, la generación de los desencantados o los desesperanzados. Cualquiera que sea tiene un dejo de melancolía que llena los ojos de lágrimas, cierra las gargantas y supondríamos que nos hace sentirnos derrotados, aunque no fuera verdad creo que se siente más por lo que se vive que por lo que es.
Las noticia sólo son malas, llenando el mundo de una histeria colectiva. Freud se ha de estar jalando los pelos por no haber vivido en este tiempo, en el que tendría el triple de casos interesantes para darle fuerza al psicoanálisis. La noticias nos llenan de problemas, más que los que tenemos por estar vivos.
No disfruto imaginar que es lo que nos pesa, que es lo que nos hace ser una generación que tiene tanta comunicación con las máquinas que en ellas se cuentra ya la pareja perfecta. Ya no sabemos que es andar por la calle conociendo al otro, no sabemos ser otro.
Por momentos creo que mi generación habla sólo de las millones de guerras que tuvimos que aprender en el colegio y las que vimos televisadas: Kuwait, Irak, Irán, Georgia; movimientos armados, narco, grupos paramilitares, grupos armados, todo en todo el mundo. Son días en que parece que las líneas se separan en todo sentido y sólo podemos mirarlas.
A pesar de eso, sé que del otro lado del mundo existe otra historia y esa, nos hace ser una humanidad involucionada.

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