martes, junio 30, 2009

El escenario electoral

En cinco días México votará. Las elecciones como nunca se han puesto color de hormiga entre crisis económica (más profunda de lo acostumbrado), influenza, detención de funcionarios públicos en varios estados, el incendio de la guardería en el norte del país, atentados contra candidatos, dimes y diretes que todos auguran que terminaran en el tribunal electoral, partidos sin estructura, sin propuesta, sin compromiso pero con campañas publicitarias que hablan de la maravilla que son y los sueños y deseos que los mexicanos queremos y al ser sueños dudamos hagan los candidatos.
Por otro lado el cuestionamiento del voto en blanco, de votar por "Esperanza Marchita", de reclamar el cumplimiento de la constitución antes de creer en las promesas de los candidatos, la duda del crecimiento de la democracia, el cuestionamiento de la partidocracia y sobre todo el augurio del abstencionismo en el que caerá la mayoría de la población por el motivo que sea.
A eso se le suma las consideraciones de la crítica internacional con respecto a la violencia, ingobernabilidad, mala economía, problemas en los distintos sectores como salud, educación, seguridad, campo entre otros tantos.
Ante ese escenario, la duda de ¿qué hacer? crece. ¿Votar o no votar y si votar por quién hacerlo? ¿Qué es lo que en las entrañas de la construcción de esté país se arraigan para que la palabra evolución, adelanto, libertad, responsabilidad, estabilidad, no se consoliden de una forma real y sigan jugando un papel de irreal imaginario?
El cuestionamiento de los periodistas en los medios de comunicación tampoco es clara, es decir, ni siguiendo las pistas entre ellos podemos guiarnos de críticas y aciertos, hay contradicción en la opinión pública y lo peor, muchos de ellos son amigos o partidarios de políticos, que ya no de corrientes o partidos, por lo que el juego de poder puede cuestionarse entre medios de comunicación y política.
Foucault alguna vez dijo que el discurso del poder no está en el estado sino en el que con el discurso puede manejarlo. Ante el escenario y la noticia del golpe de estado en Honduras, es cuestionable absolutamente todo y en cinco días se tendrá que hacer un fuerte análisis y balance de los siguientes pasos que México debe dar.

¿Y la esperanza? La esperanza es para Dios, es para los ángeles, es para los duendes, chaneques, nomos, alebrijes y esos seres, que tal vez hacen diabluras, pero por lo menos, no se les ha comprobado que en su ser involucionen después de haber conseguido la inmortalidad.
La esperanza tal vez si debo de hablar con seriedad queda en la sociedad civil, en crear estrategias de demanda civil al estado, la aclaración del herario público, la transparencia de información, la constitución de un estado que busca el bienestar común antes que el tan conocido "amiguismo", es decir, que los puestos estrategicos estén personas con currículum adecuado para el cargo que desempeñan, dejar de jugar y asumir el reto que se tiene enfrente, reactivar el campo y generar industria antes de sólo quedar esperanzado al turismo.
La esperanza queda guardada en un lugar muy oculto para que no vea lo que ocurre y en su limpio sueño siga peleando, para que no por unas elecciones deje de pensar en lo importante que es actuar desde la propia trinchera.
Cada uno toma una responsabilidad y trata de actuar, es lo mejor que se puede hacer por este país, que sé merece una oportunidad, una vez que decida crecer porque no debemos olvidarnos de la crítica de Ikram Antaki ante la inmadurez del México que hoy se cree muy maduro.