
La historia cuenta tantos cuentos sobre guerra, que tenemos la desfachatez de festejar una o dos o varias y decir que es una forma de recordar lo que no se debe hacer, pero lo que si se debe pensar.
Entonces hacemos fiestas en grande que nos recuerda lo que se hizo, a veces cerrando los ojos con lo que ocurre, vanagloriar las armas cuando ahora mueren tantos sin causa por culpa de ellas.
Los soldados que han muerto en esta nueva guerra en México no tiene nada que ver con el bicentenario de la independencia ni el centenario de la revolución y sin embargo hay sangre, muerte, desesperación y miles de países opinando que pasa en un país que no tiene capacidad de mirarse en el espejo y asumir que le pasa.
Alguna vez escuche que somos un pueblo en adolescencia permanente, no somos capaces de tomar las riendas sobre lo que debemos hacer y jugamos y jugamos a mentirnos, a robarnos, a dejarnos de un paternalismo que nos hace quedar como idiotas frente al resto del mundo.
México es un país que tiene ventajas que no se aprovechan, algunos pocos lo hacen, otros se pasan de listos y se "agandallan" de la situación. Algunos otros simplemente desean seguir ignorando pero felices mediocres de lo que la vida puede ser.
Me pregunto si lo qué se vive en esta tierra es karma y si lo es, ¿qué pasa para no podernos quitar la loza que nos aplasta? Es decir, que ocurre en este país que celebra "independencia y revolución" cuando tenemos una deficiente visión de lo que somos.
Para lo que existe en este país, somos unos enanos.
Alguien me dijo que es un país muy grande, creo que somos tan grandes como babosos; creo que hay más orgullo que realidad.
En fin... no creo que debamos festejar ni independencia, ni revolución, cuando en mi estado, en mi país vivimos una guerra más sucia, más cruel, más oculta, más efímera, más terrible: mexicanos destrozando mexicanos, desde hombre con rifles hasta los cuellos blancos.

1 comentarios:
Muy buena reflexión, Brujer.
Publicar un comentario