lunes, enero 04, 2010

Independiencia y Revolución

Este año dícese que es el Bicentenario de la Independencia no sólo de México sino del continente Americano. Hay anuncios televisivos que hablan de los padres que dieron patria e identidad, de los sueños de ser independientes y al mismo tiempo aluden a los sueños de libertad que suponen hicieron que hace 200 años el continente buscará entrar en cierto orden de convertirse en países y dejar de ser colonias.
Este año también se festeja en México los primeros cien años de la Revolución Mexicana, que por honor a la verdad diré que entiendo como inicia y ningún profesor me hizo entender como acaba, además para mi el México de los primeros años del siglo XX es un misterio enorme.
Así, que se fetejará con bombo y platillo el año, eventos de todo tipo, un constante narrar la historia de forma abreviada y larga, libros especializados, las verdaderas historias que podrían fungir como únicas, ya que ni la primera la sabemos muchos de los mexicanos de varios personajes.
Por otro lado sigue la palabra independencia y revolución que siendo parte del festejo pueden convertirse en una excursión en si mismas, determinantes en la vida de cualquier ser humano.
Una vez leí que la revolución no nos deja nada bueno, es decir, las revoluciones rompen un esquema para imponer otro y entonces se detienen, no dan más y hay que esperar otra revolución para a su vez tumbe el sistema "viejo" por el nuevo que plantea la "nueva" revolución. Por lo que la meta no es la revolución en si misma, sino el crecimiento constante, diría Derrida, la desconstrucción es lo más importante en los sistemas humanos o según Deleuze, las formas rizomáticas de la vida.
Ahora que la palabra independencia, creo según la historia que me han contado, ni los países Latinoamericanos en este Bicentenario lo han logrado.
Es decir, la palabra INDEPENDENCIA es tan grande que como seres humanos nos cuesta entenderla, más asumirla a veces en cosas tan simples como darnos de comer.
Pensemos en los niños, ellos a cierta edad tienen independencia para elegir que vestir, poner los zapatos, lavarse la cara, pero sus madres, padres, tutores o por caprichos "infantiles" no se hacen, por lo que es una dependencia la suya en las cosas sencillas; lo peor es que al paso del tiempo, se vuelve así en aspectos de mayor importancia que recae en responsabilidades.
La palabra Independencia no tiene realmente un festejo propio, ni políticamente hablando. Dos ejemplos:
1.- Cuando ocurrió el golpe de estado en Honduras, todos opinaron y dijeron sobre todo (casi casi) que si Zelaya no retomaba el poder le harían la ley del Hielo (dejarlo diplomáticamente fuera) a Honduras.
Se calmaron los ánimos internacionales, Honduras hizo rápidos movimientos políticos y parece que salio adelante. Ahora uno viviendo en Honduras no entiende mucho que paso, pero a grandes rasgos se observo lo narrado.
(más información revisar las notas de los periódicos de ese día.)
2.-Pearl S. Buck en su libro "La buena tierra", cerca del final, explica el personaje principal Wang Lung ya como anciano a sus hijos que no vendan la tierra, que al final el dinero es nada, la tierra lo es todo, que venderla significa perderlo todo. Y bueno... muchos de nuestros países han olvidado las sabias palabras de Buck a través de su personaje, la tierra aún viviendo en nuestro países no es nuestra o peor, la hemos dejado morir como ciudadanos independientes que tienen en su historia una revolución agraria.

Palabras como Independencia y Revolución en el marco de un festejo de Bicentenario y Centenario, deberían obligarnos a repensar lo que festejamos contra lo que vivimos y si acaso nos da el ceso hacer algo para que suceda.





1 comentarios:

Marcos García Caballero dijo...

Éstos 2 últimos post tienen su chiste, vas muy bien.

Tu broder

el chilagua

MGC