En la secundaria viví lo que fue el primer mundial que mi cabeza registro, creo que en aquel entonces la Holanda tenía un cartón plastificado donde ibas poniendo los pines de los equipos por grupos de juego, en ese entonces comer paletas y comprar pines era la onda, al final creo que sólo nos falto uno a mis hermanos y a mi.
Sin embargo empecé a crecer, llegue a la preparatoria, donde más bien estar en la zona literaria era lo urgente, hacer contactos para que me abrieran las puertas, aprender y conocer para ser algún día una escritora. Así llegue a la facultad y al olvido del deporte de la patada, no sabía nada en ese entonces ni en este.
Y no me gustan los mundiales. Aborrezco pensar que México está en un mundial. Y ya sé porque. Cuando era adolescente siempre tuve la esperanza de que México llegaría más allá de octavos y recuerdo como me sentaba al borde de la silla deseando que ganará; pero paso el tiempo y sólo he visto fracasos, si... hablan bonito de la selección de mi país, que es de las mejores del mundo, que tiene buenos jugadores, que jugaron como nunca y perdieron como siempre, que si fueron superiores al otro equipo, que si el arbitro le dio el juego al otro y tantas cosas más.
La verdad es que me canse de la esperanza, así como por momentos me canso de creer que en este país hay cambios, que hay lectura, que hay tierra fértil, que no hay fuga de cerebros, que la derrama económica se ha planteado para el crecimiento de todos en el país. Me he cansado de pensar que la forma en que actuaron en 1985 durante el temblor no fue un espejismo, la esperanza se me fue haciendo chiquita y se quedó dormida hace mucho tiempo.
Entonces viene el fútbol, el mundial, donde la promesa de ganar surge, donde somos el quinto país en afición cuando aquí hay todavía gente que gana menos de quinientos pesos a la semana; es una selección que juega bien pero no pasa y provoca una parálisis del país, todos ven fútbol, comen fútbol y piensan fútbol... y entonces algo sucede, un impuesto, un incremento a la canasta básica, un acuerdo internacional donde perdemos, un algo que nadie se dio cuenta por el fútbol.
Y si, me da pena, tristeza, que todo se paraliza por el fútbol, y este año en específico vuelve la pregunta: ¿qué le regala los ciudadanos a un país como México? y la respuesta en estos días es: parálisis cerebral por fútbol.
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Alguien me dijo que dejara de ser la grinch del fútbol, que dejará que las personas festejaran algo en medio de la crisis, mas mi pregunta es si para los mexicanos la crisis es un chiste ¿qué están festejando?
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No niego que debemos de tener alicientes para hacer crecer al país, ratos de recreo y ocio, pero por lo menos deberíamos saber cual es el deporte en el que somos campeones y detenernos ante ese deporte, no ante el fútbol en el cual nunca ganan un mundial.
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2 comentarios:
de acuerdo contigo. en levantamiento de tarro somos invencibles.
por fin leo un comentario decente sobre el panbol, marcos, el ex chilango aquicalidense se reporta contigo.
un abrazo
MGC
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