jueves, agosto 12, 2010
Nuevo mundo
Me subí al camión como cualquier provinciana que sueña llegar a la capital. Me bajé del camión con el miedo de cualquier provinciana que llega a vivir a la capital y que nunca ha vivido sola. Estando en la capital me quería rajar, hechar dos pasos para atrás; deje que subiera la adrenalina y di tres pasos para adelante.
Los primeros días fueron de correr y buscar donde vivir. Vivir. Encontrar un hueco donde me sintiera cómoda, donde el corazón pudiera llegar en días que la cabeza se perdiera. Lo encontré. Y entonces, todo cambio.
Anduve caminando acompañada y sola.
Me subí al metro, siempre me ha gustado subirme en él cuando venía, ahora solamente a veces subo, cuando la distancia lo exige. Mas el metro se vuelve mágico y terrible.
Me subo al metro como quién entra en un animal feroz, algunos pasajeros sacan sus libros y leen, entiendo que hay mitos urbanos, leer en el metro es verdadero. Me gusta ver que leen, me gusta ver que son más de los que yo creo y yo los leo. Leo cada persona, sus facciones, los niños que piden que les compren la regla de cinco pesos, leo las caras dormidas, los jóvenes que me miran como si yo fuera la extraña. Tal vez lo sea.
Al llegar a mi destino, ando caminando y levanto la vista para todos lados cuando subo a las escaleras eléctricas. Quiero ver todo, quiero pensar o tal vez dejar de pensar; y así como leo al mundo, tratar de leerme a mi misma.
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3 comentarios:
pronto pronto a sobrevivir...y Leticia sobrevivió, vivió y obtuvo de la ciudad todo lo que un pájaro tiene.
Te felicito por vivir en la ciudad más grande del mundo.
Gracias gracias por su comentario
oye, acá desde hot waters me reporto, ya ves: así es el mounstrito federal pero qué onda?
ya vives allá?
Marcos GC
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