He dicho que me gustan dar clases en preparatoria. Hoy lo dudo. Hoy no creo. Hoy he estado pensando en mis tremendos enanos. He pensado en Antar, Lucano, Santiago, Juan Pablo, Luis Darío, Sabina, Sinué, Patricio y otros más, los recuerdo y pienso en lo que he escuchado, que aún me recuerdan, el trabajo con ellos fue muy fuerte para mi. Eso de enseñar a los niños de kinder a tomar cariño a los libros es complicado sino se ha logrado entrar en sintonía con ellos.
Ahora veo lo terrible que son las generaciones de entre 16 a 20 años, de escuela privada, que de verdad tiene un perfil de NINI. Me toco ir en el camión y escuchar a chavos de las mismas edades quejarse de su situación en su escuela, mientras mis alumnos se quejan del trabajo, se quejan de las materias y lo más triste, creen que la licenciatura será diferente. Obvio no todos. Obvio hay algunos que la verdad mis respetos, todos ellos son una personalidad interesante.
Ha esto debemos sumarle que un día me torne a cuestionarme, ¿qué estoy haciendo con ellos? ¿por qué soy tan exigente? La primer respuesta, porque soy asi. Lo cierto es que seguí buscando y encontré dos respuestas, no sé que tan verdaderas pero me son lo suficiente para repensar lo qué hago frente a ellos:
1.- Deja el mundo en mejores condiciones de como lo encontraste. BP.
Ante esa frase, no hay de otra, ir contra marea y ellos son la marea, pero si logro poner un grano que les ayude a ser mejores de vida, vale la pena intentarlo. Dejarlos mejor de como los encontré, lo poco o mucho que pueda aportar por ellos.
2.- Es su última oportunidad, su vida depende para muchos de estos años, entrar a la universidad, entender como se mueve el mundo universitario, su vida misma. Asumí que no es importante que aprendan ética y estética. Es importante que aprendan a pensar y esas si son herramientas congnitivas que ambas materias son capaces de dar.
Obvio, hay algunos que sólo les estoy intentando dar más herramientas de las que ya tienen, hay personalidades qu eno dudo que veré caminando en los pasillos de alguna facultad con excelentes notas, pero hay otros que tal vez ni siquiera están pensando en estudiar, ¿por qué no darles un poco de lo que he aprendido como promotora de lectura, como estudiante de filosofía... como un adulto para ellos?
Si, soy muy estricta, dura; imagino que sus criticas hacia mi, sus apodos son fuertes, abundantes y demás. En el fondo sigo siendo una idealista, filósofa hasta la médula, sigo creyendo en que uno puede cambiar el mundo, en este caso por lo menos su mundo.
Ciertamente extraño tener a veinticinco niños de tres, cuatro, cinco años mirandome mientras cuento un cuento. Sin embargo el reto de conquistar a adolescente y que ellos mismos noten que trata de hacer algo por ellos sigue siendo un motor para mi.
Hoy, asumo, que las orillas me gustan (kinder y preparatoria). Hoy sigo creyendo que puedo hacer algo por ellos, aunque sea dejarle un grano, tal vez sea uno de mostaza y entonces si podrá ser algo grande para sus vidas....
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