viernes, junio 17, 2011

Fin de semestre...


SE termino el semestre. Al final mi corazón se tento y no mande a nadie a extraordinario. Los pase en ordinario, ¿para qué complicarles la vida por la materia de ética y estética?
Entonces se acercaron. Dieron gracias. Se quejaron de lo complicado del examen de Historia, etimología. Platicamos de su vida, que área han elegido, sus propuestas de vida a futuro. Algunos sacaron en cuestión de minutos secretos que no habían contado. Les deje ver mi lado loco. Un poquito, aquello que no puedo decirles en el salón de clase pero que puedo hacerlo por mi "mayor" experiencia de vida que la que ellos tienen.
Algunos no se acercan pero a la distancia me gritan, me saludan. Se van con esa complicidad de saber que sé quien son. Por un momento me quedo con el corazón roto y con duda de que pasará en la vida de algunos. Quisiera estar cerca de algunos, incluso de algunos latosos, incluso de algunos ñoños.
Se termino el semestre, no llore. No dolió la despedida y ese era el objetivo.

El año pasado cuando sabía que venía a D.F., lloré todo el mes de mayo por dejar a esos casi 400 ángeles que me hicieron creer en septiembre que eran casi 400 demonios. Lloré porque logré cosas que no imagine con ellos. Se volvieron lectores, filósofos, fueron increíbles cuando aún en mi histeria, aún en mi cansancio logré sacarles las cosas más asombrosas. O cuando ellos se asombraron por algún descubrimiento y eso me hacia doblemente feliz por una clase bien dirigida a ellos.

Este final de semestre no llore. Quisiera tener una bola de cristal que me cuente de su futuro,por lo menos ahora que aún se quienes son de nombre, cara, algunas ideas, no todos, obvio; fue muy poco tiempo y eran demasiados ellos.

Siempre me quejo, pero siempre termino diciendo que valió la pena. Soy una profesora rara, pero dentro de lo que cabe.... parece que algo hago bien y ellos, mis alumnos, lo saben.

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