domingo, agosto 28, 2011

Tal vez si funciona...

¿Ser maestro? ¿Dar clases? ¿Qué es pedagogía? ¿Para qué estar frente a un grupo? ¿Es un buen trabajo? ¿Debo hacerlo?
Reconozco algunas cosas: Me quejo mucho cuando doy clases, sufro, me canso, me parece que soy de poca disciplina, no logro control en el grupo.
Por otro lado a la mitad del semestre o curso, comienzo a sentir empatía por mis alumnos, incluso me da por querer a los latosos, incluso creo que los latosos necesitan abrazos. Algunos me sorprenden por sus habilidades y se los dijo, es más, cuestiono sus decisiones y me miran.
Cuando trabaje con kinder, llore un mes antes de irme, sabía que la despedida era latente. Cuando me entere que me extrañaban, cuando supe que preguntaban por mi y me recordaban casi lloro.
Esta semana el reto fue mayor. Regrese a la prepa donde trabajaba por una constancia, además en control escolar les firme una actas que no sabía que debía firmar. Pero el asunto que me movió fue que antes de entrar me tope con una de mis alumnas que empecé el primer día con el pie izquierdo y me abrazo. Me dijo que me extrañaba y lamentaba que ya no diera clase. Cuando entre lo mismo me dijeron otros que yo apostaba que no querían volverme a ver.
Incluso hoy, en plena plaza comercial se acerco una de mis alumnas y me saludo, me abrazo, me presento a su papá. Le desee lo mejor, mucha suerte para su futuro.
Creo que si un adolescente-joven se detiene o levanta la mano para saludarte cuando fuiste su maestro, cuando no te mienta la madre, ni se hace el que no te vio, algo bien hiciste, algo bien has hecho, aporte tal vez un grano de arena a su vida, tal vez lo único que podía aportar... pero parece que fue lo que ellos necesitaban de mi.
Así que volviendo a preguntarme todo lo que vi en mi clase de Didáctica, creo que soy una rara mezcla de enfoque del terapeuta y el liberador. En momentos extremos soy ejecutor. Pero creo que el que más me pesa, aún contra mi negación, es el terapeuta. Creo que es lo que más les deje a mis alumnos. Osea, me interesa mucho lo que son ellos como persona y lo que puede mi materia hacer por ellos, las razones que aprenden, el peso de lo que tal vez deben aprender, no tanto de estudios, sino de vida; y si los libros y mi persona puede darselos, darlo.
Al final, supongo, disfruto mi trabajo, no entiendo como lo hago, pero parece que tanto ellos como yo... creemos que funciona.